No hay piscina de bolas ni futbolín, ni una sala con sofás mulliditos que invitan a dar una pequeña cabezada. Las oficinas de Microsoft en Madrid (La Finca, Pozuelo de Alarcón) son modernas, juveniles, acogedoras, pero al mismo tiempo poco tienen que ver con la imagen de divertimento que otras multinacionales tecnológicas se han afanado en extender a lo largo y ancho del planeta. “Aquí se viene a trabajar”, explica a El Confidencial Fernando Carneros, ‘real estate portfolio manager’ Spain & Portugal de la compañía. Eso sí, nada más entrar por la puerta, el primer impulso es quedarte allí para siempre.

Todos y cada uno de los espacios están pensados, diseñados y dotados de la tecnología necesaria para que el trabajador se sienta lo más cómodo posible a la hora de trabajar. Ya sea con la privacidad e intimidad necesaria en una ‘conference call‘ (‘phone booth’, ‘focus room’…), en una presentación ante directivos o en una reunión informal. De hecho, la única excentricidad que se ha permitido la compañía a nivel internacional fue la instalación de un tobogán en su cuartel general en Viena (Austria).

Cafetería principal en la sede de Microsoft.
Cafetería principal de Microsoft

Sus oficinas en Madrid, totalmente reformadas hace dos años, cumplen a la perfección con la filosofía de oficinas sin papeles, espacios abiertos, flexibles y sin despachos tan extendida en la cultura anglosajona, y que poco a poco se va implantando en España y ha comenzado a romper, no sin algunas dificultades, los prejuicios de muchas compañías que prefieren tener a un empleado ‘calentando la silla’ que a un empleado realmente productivo. Tal y como explica Carneros, “los ‘managers’ son los responsables de que su equipo cumpla con los objetivos. Y esto es así en todas las subsidiarias de Microsoft en todo el mundo”.

9.000 metros cuadrados de oficinas

Microsoft aterrizó en La Finca en el año 2003. Entonces, la multinacional estadounidense firmó un contrato de arrendamiento con Procisa, dueña del inmueble. “Cuando en 2013 vencía el contrato de alquiler, nos planteamos si quedarnos donde estábamos o trasladarnos al Paseo de la Castellana. Estábamos en plena crisis, las rentas habían bajado bastante y era el momento de mirar al centro y tomar una decisión. Finalmente, decidimos acometer una profunda reforma y quedarnos aquí. Y aunque la decisión tuvo un componente financiero muy importante, también tuvimos en cuenta cómo podía afectar el traslado a nuestra plantilla, puesto que dos terceras partes viven por la zona norte y noroeste de la capital”, apunta Carneros.

Una de las zonas al aire libre de las oficinas.
Una de las zonas al aire libre de las oficinas

La transformación supuso para la compañía unos ahorros en torno a los 200.000 euros anuales en concepto de alquiler de espacios para la celebración de eventos. Los 9.000 metros cuadrados de las oficinas están distribuidos en tres plantas de 3.000 metros. Solo 6.000 están dedicados a puestos de trabajo estándar, los otros 3.000, situados en la planta baja, acogen el auditorio, salas para reuniones con clientes, cafetería y una agradable zona al aire libre. También en estos 3.000 metros cuadrados, la compañía ha instalado vestuarios y duchas para los empleados que acuden al trabajo en bici o salen a correr por la Casa de Campo.

“Tenemos un auditorio donde, además de eventos internos de la compañía, se han celebrado conciertos de rock y la fiesta de Navidad de alguna empresa”, explica Carneros.

Apuesta por la flexibilidad laboral

En Microsoft no hay horarios ni lugar de trabajo asignado, tal y como explica el responsable de ‘real estate’ de la tecnológica. “No forzamos el teletrabajo sino que cada empleado -excepto quienes sí tienen que estar allí físicamente, como por ejemplo recepcionistas o empleados de mantenimiento- decide si va a la oficina o no, y lo gestiona con su ‘manager’.

Además, nadie tiene un puesto de trabajo físico asignado, de la misma manera que los directivos no tienen despacho propio. Es el propio empleado, cuando llega a la oficina y en función del trabajo que va a desempeñar, el que elige dónde conecta su portátil. Ni el director jurídico ni financiero. Solo Pilar López, presidenta desde julio, dispone de un despacho ‘ad hoc’.

Taquillas.
Taquillas

El único lugar asignado a cada empleado son las taquillas, que fomentan los espacios libres de papeles. Puesto que una vez que el empleado termina su trabajo debe dejar el lugar en el que ha estado trabajando totalmente limpio. Los papeles o enseres personales se depositan en esas taquillas.

En las oficinas de La Finca hay 440 puestos de trabajo y están adscritos 700 empleados. “¿Y si un día vienen todos a trabajar?”, le preguntan con frecuencia a Fernando Carneros. Su respuesta es contundente. “Imposible. De media, vienen al día unos 300 trabajadores. Siempre sobran espacios de trabajo. Nunca vienen todos. Si no tienen reuniones, muchos no tienen por qué venir a las oficinas”.

Fuente:

http://www.elconfidencial.com/

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