En octubre de 2016, hizo 27 años que empezamos nuestra aventura hacia el mundo de lo que hoy conocemos como BIM. Compartimos con vosotros en este artículo algunos datos curiosos de cómo empezamos a usar algunas de sus herramientas para realizar nuestros proyectos y de cómo hemos vivido su evolución.

En octubre de 1989, adquirimos nuestro primer equipo informático profesional, un Macintosh IIcx, junto con nuestra primera versión comercial de ArchiCAD, la 3.3. Desde entonces, hemos empleado plataformas de modelado BIM para realizar nuestros proyectos. Durante muchos años, empleamos exclusivamente ArchiCAD y desde 2012 empezamos a trabajar también con Revit.

Al principio, el uso que le dábamos a estas plataformas, no iba más allá de tener un modelo 2D y 3D coordinado y obtener algunos datos como superficies o materiales, si bien es cierto que las opciones de render estuvieron disponibles desde versiones muy tempranas.

Aunque pueda parecer poco comparado con las posibilidades que hay ahora, nosotros lo vivimos como una auténtica revolución, y lo era.

Se hablaba entonces de “base de datos generadora de vistas automáticas 3D y cuantificación de materiales” y de “capacidad de acotación asociativa semiautomática” como algunas de las características más atractivas de estos antepasados del BIM, a lo que hay que sumarle los objetos paramétricos, que estaban presentes desde el principio.

El simple hecho de disponer de forma automática de todas las vistas 3D, suponía una gran ventaja respecto a los métodos de trabajo tradicionales. Propuestas que de otra forma hubiesen requerido meses de trabajo, se podían realizar en pocos días

Os mostramos imágenes de uno de los primeros manuales en español que conservamos, el de la versión 4.0, traducido por Sergi Ferrater, para que os hagáis una idea de cómo eran estas primeras versiones.

Como veis, la interfaz de usuario era realmente simple, y la barra de herramientas contaba con 7 herramientas para modelado 3D, 4 para dibujo 2D, 4 de documentación y 2 de selección.

La acotación ya era semiautomática y asociativa, esto quiere decir que los puntos de cota estaban asociados a los elementos constructivos y que, al variar la dimensión del elemento, la cadena de cotas se actualizaba automáticamente. El término semiautomática hacía referencia a que lo único que había que hacer para acotar era marcar los puntos de cota.

El cálculo de superficies, a diferencia de las cotas, no era asociativo. Esto implicaba que si modificábamos el trazado de la planta, la superficie se mantenía invariable, por lo que había que modificarla manualmente. Como veis, la automatización no era algo omnipresente al principio, como sucede ahora…

Por último vemos un ejemplo de la cuantificación de materiales de ArchiCAD y su exportación a hoja de cálculo.

En aquellos años, ArchiCAD sólo estaba disponible para Mac, lo cual tenía sus ventajas y sus inconvenientes… por un lado, considerábamos el entorno Mac como “entorno amigable” tanto por su interfaz gráfica (entonces lo habitual en PC era MS-DOS) como por su facilidad de uso, el único problema es que no era demasiado “accesible”, como podéis comprobar en las siguientes imagenes.

Sólo el monitor costaba casi medio millón de pesetas (del año 89), la torre más de 1 millón, y ArchiCAD nada menos que 750.000 pesetas. Las primeras actualizaciones costaban alrededor de 70.000 pesetas. Si pensamos que ahora hay que hacer un esfuerzo importante para adquirir equipos y software, en aquella época era todo un reto y una inversión que había que considerar muy seriamente. Sobre todo teniendo en cuenta que, a diferencia de lo que ocurre en el boom actual, casi nadie usaba estas herramientas.

Por otro lado, sí que eran buenos tiempos para practicar y aprender de forma autodidacta, a base de manuales y de dar la lata al soporte técnico. Actualmente, con lo rápido que está evolucionando el sector, esta sería una estrategia arriesgada, y es más recomendable recibir formación especializada. Nosotros mismos estamos constantemente en proceso de formación continua, algo que consideramos fundamental para cualquier profesional hoy en día.

En cualquier caso, como podéis imaginar, había muchísimas menos opciones que ahora, así que no era demasiado complicado. Para que os hagáis una idea, no existía por ejemplo la herramienta “Pilar”, los hacíamos con muros de 30 x 30 cm.

El Teamwork no apareció hasta el 97 y por supuesto de interoperabilidad ni hablamos, eso llegó mucho después. En nuestro caso, empezamos a usar IFC´s cuando Cype incorporó la importación en su software Instalaciones del Edificio en 2007 y en Cypecad en 2008.

Nos hubiera gustado mostrar alguno de los primeros proyectos que tenemos, modelos muy básicos de la versión 3.3, pero ni siquiera hemos podido abrirlos. En algún momento intentaremos volver a ello con más calma… a ver si conseguimos arrancar alguna de las reliquias de la época que cuentan con un co-procesador matemático, indispensable para abrir proyectos de versiones anteriores a la 4.55.

En cuanto al flujo de trabajo, en lugar de hacer la transición del CAD al BIM, fue directamente del tablero al BIM. Por aquella época, todos trabajábamos a mano, por supuesto delineantes incluidos. Así que, al principio, muchas veces el flujo de trabajo era de ArchiCAD al plotter y del plotter al tablero para que los delineantes hiciesen el resto de planos. Trabajo colaborativo 100% 🙂

Fuente: http://www.kaizenai.com/noticias/bim-a-principios-de-los-90-algunos-datos-curiosos/

Anuncios