La administración británica publicó en 2013 el documento Construction 2025: strategy planteando una propuesta de renovación y progreso de la industria del AECO (Architecture, Engineering, Construction, Operation) con los siguientes objetivos:

  • 33% de reducción del coste de construcción y mantenimiento de activos.
  • 50% de reducción del tiempo de desarrollo de un proyecto desde el inicio de la fase de diseño hasta la construcción y entrega del activo.
  • 50% de reducción de emisiones de gas en las actividades propias de la construcción.
  • 50% de reducción de la diferencia entre exportaciones e importaciones de productos y materiales de construcción.

Dentro de esta propuesta se encuentra la estrategia de implantación de BIM en el sector, basado en los niveles de madurez BIM reflejados en el gráfico Bew-Richards (metodologías, herramientas, normas y especificaciones de referencia):

El Gobierno del Reino Unido ha establecido como objetivo mínimo alcanzar el “level 2” o “nivel 2” para todas las licitaciones del sector público desde el año 2016.

Este “level 2” se distingue fundamentalmente por el trabajo colaborativo: todas las partes intervinientes en un proyecto utilizan sus propios modelos 3D, pero no necesariamente trabajan en un modelo único y compartido. La colaboración se basa en la forma en cómo la información se intercambia entre las diferentes partes y es el aspecto crucial de este nivel. La información se comparte a través de un formato de archivo común, que permite a cualquier organización poder combinar esos datos con los suyos propios para crear un modelo BIM federado y realizar comprobaciones.

El National Building Specification (NBS), como parte del Royal Institute of British Architects (RIBA) Enterprises, ha hecho recapitulación del estado del sector hasta el momento de la adopción del “level 2”, en el National BIM Report 2016.

Veamos algunos datos que arroja el informe:

En el momento de entrar en vigor la obligatoriedad de alcanzar el “level 2”, poco más de la mitad de los encuestados usaban BIM. Sin embargo el grado de desconocimiento de la existencia de BIM (4%) era bastante bajo.

La falta de estandarización parece revelarse como uno de los frenos a la hora de lograr aquellas ventajas potenciales que ofrece trabajar con BIM y parece evidente que esta falta de estandarización va en contra de la principal característica del “level 2”: la colaboración y el intercambio de información. En este punto, las distintas administraciones, apoyadas por la iniciativa privada, deben desempeñar un papel fundamental en la definición y desarrollo de esos estándares en procesos, intercambios de información, etc.

En la próxima encuesta se podrá analizar la eficacia de la documentación desarrollada en el Reino Unido en forma de protocolos, especificaciones y otros aspectos que tratan de fijar los estándares necesarios para seguir con la implantación de BIM en la industria.

Fuera de mercado si no se usa BIM

Otros datos a tener en cuenta del informe son: de aquellos que aún no trabajan con BIM, el 55% considera que quedará fuera del mercado si no adopta su uso y el 50% considera que no están en un momento adecuado para acometer la inversión necesaria para adoptar BIM; por otro lado, dentro del campo de los que sí lo usan, el 67% considera que la implantación en su organización ha sido exitosa, y el 64% piensa que esta implantación les ha otorgado una ventaja competitiva.

La encuesta (National BIM Survey 2017) para hacer balance del primer año desde el establecimiento de este hito (“level 2”) finalizó el 28 de febrero y esperamos sus resultados. Como ya hemos señalado otras veces desde EntornoBIM: aprendamos del camino ya recorrido por otros y saquemos conclusiones propias desde nuestro mercado.

Fuente: http://blog.entornobim.org

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