Desde que empecé a trabajar en el mundo del Facility Management, siempre he tenido especial sensibilidad con las necesidades de las personas que tienen algún tipo de discapacidad.

He apoyado todas las medidas que han ido saliendo y que favorecen la integración y la accesibilidad a los centros de trabajo a estos profesionales Y siempre que puedo trato de aportar mi granito de arena concienciando desde mis clases a todos los que me están escuchando para que entre todos podamos hacer un mundo sin barreras.

Y afortunadamente, a día de hoy cada vez más empresas no solo acatan la normativa vigente sino que además siguen las recomendaciones que a través de sus guías de accesibilidad promueven entidades como la Fundación Once y Vía Libre (Ilunion).

Pero en todas ellas, siempre he echado de menos algo relativo a los perros guía, tan importantes para las personas ciegas o de baja visión.

No es ninguna sorpresa para quién me conoce que soy una amante de los animales, de hecho tengo tres perros. Y tal vez por este motivo me he fijado en que nuestros espacios de trabajo y nuestros servicios no están preparados para atender a estos usuarios de cuatro patas.

Un perro guía no es solo el responsable de conducir a la persona al lugar dónde se le pida evitando la mayoría de los obstáculos, es también el amigo peludo de su dueño.

Estos perros aprenden a caminar al lado de una persona con una discapacidad visual o física y les ayudan no solo a poder caminar por la calle sin la ayuda de otras personas, sino que les facilitan mucho la vida en el domicilio, realizando pequeñas tareas que les hacen la vida más fácil. Desde buscar y llevar un objeto determinado, hasta ayudar a sus dueños a vestirse, estos animales pueden llegar a realizar todo tipo de tareas que nos pueden resultar increíbles (yo los incluiría en el Plan de Autoprotección, por ejemplo).

Pero como todo ser vivo tiene necesidades: necesita beber, comer, hacer sus necesidades, descansar, etc. Y es ahí dónde nosotros los Facility Manager deberíamos estar preparados para poder atender a estos usuarios de cuatro patas. Pero no solo como un servicio más a prestar (no he visto ni un solo pliego, SLA o KPI al respecto), sino desde la misma concepción de los espacios de trabajo, concibiendo no solo puestos asignados o no, sino también puestos con perro guía o no, áreas de descanso para humanos y porque no para perros, etc.

Deberíamos proteger el acceso de los perros guía y llegado el caso procurar instalaciones adecuadas para su estancia. ¿Qué pasaría si un día en la recepción de vuestro edificio apareciera una visita invidente con su perro guía? ¿Qué instrucciones tiene vuestro personal de recepción al respecto?

Por ahora, solo he visto espacios específicos para perros guía en edificios de la ONCE, que además están debidamente señalizados:

Obviamente, esto tiene sentido si tenemos personas invidentes o que por su discapacidad necesitan de un perro guía (aunque siempre pueden incorporarse en el futuro).

Seguramente algunos de los que estáis leyendo este post, estáis pensando que estoy loca, es posible, pero recordar que  “una persona con ideas nuevas, es un loco hasta que sus ideas triunfan”

Así que desde aquí, os animo a todos a ser más sensibles y a tener más conciencia sobre las necesidades de todos y cada uno de los usuarios de vuestros edificios.

Como siempre, muchas gracias a todos los que habéis leído este post.

Fuente:  http://www.tbk.es/hola-facility-soy-un-perro-guia-estan-tus-oficinas-preparadas-para-mi/

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